El Príncipe de Maquiavelo.

Nicolás Di Maquiavelo (1469-1524) nace en Florencia (Italia). Fue diplomático y funcionario italiano. Vive una fragmentación política que hace que extranjeros, (Aragón controlaba Sicila y Napoles) y el Rey de Francia intentarán entrar por el Norte, incidiendo así en la política Italiana. Maquiavelo quería defender un poder centralizado porque se da cuenta que las monarquías unitarias en Francia, Castilla y Aragón se unen, van a predominar porque son suficientemente fuerte para no estar obligados ante los mandatos del Papado. Maquiavelo utiliza un método para estudiar la política, una política que él considera autónoma de la moral y de la religión.

Maquiavelo escribe “El Príncipe” en 1513 mientras está en encarcelado culpado de haber conspirado contra los Médici. Lo escribe mientras estaba empezando su obra “Discursos sobre la primera década de Tito Livio”, libro que momentáneamente deja para escribir “El Príncipe”. Maquiavelo, un nacionalista italiano convencido, ve cómo su patria está siendo invadida, cómo los Estados vecinos van creciendo y aumentando su poder, y dedica esta obra a Lorenzo II de Médici para que Italia recupere su identidad.

Maquiavelo en “El Príncipe” no está diciendo cómo le gustaría a él que se dirigiera una nación, sino lo que debe hacer un monarca para conquistar territorios o mantenerlos. Muchos han interpretado “El Príncipe” como la ideología política o sistema de Estado que Maquiavelo defiende, tachándolo de “Maquiavélico” por la “maldad” que muchas veces muestra su obra. Lejos de la realidad, Maquiavelo lo que hace querer ver es que tras haber tenido un cargo político, haber conocido a Reyes y conocedor de la historia de Europa, aconseja a Lorenzo II de Médici cómo debe obrar tal y cómo están obrando los demás Reyes, entre ellos cita a Fernando el Católico como el mejor Rey de la Cristiandad, que no para de ganar batallas y conquistar territorios. A Maquiavelo no le gusta la manera de proceder de Fernando el Católico, al contrario, le horrorizan según qué proceder en sus batallas, pero el fin que persigue lo obtiene, la conquista de territorios, y eso es lo que alaba Maquiavelo. Para obtener un territorio o mantenerlo, da igual qué clase de política hagas, siempre y cuando el fin lo hayas conseguido. La política será buena o mala no por los métodos que hayas utilizado para ello, sino si has conseguido el fin que te habías propuesto. Sin llegar a decirlo, el fin justifica los medios, aunque no es lo que a él le guste, sino lo efectivo para conquistar o mantener un territorio.

Maquiavelo le da importancia en El Príncipe a la Política en sí misma. Se podría decir que es el primer politólogo de la historia, ya que le da importancia a las masas, al pueblo, a su actuación. De la actuación del el Príncipe y de cómo gobierna respecta al pueblo, dependerá que puedas seguir siendo el Rey o no, ya que una mal actuación legitimaría que el pueblo pueda echarte. El príncipe deberá actuar respecto de la ciudadanía tanto con mano dura cómo prudente, deberá ser inteligente para actuar según convenga en la situación que se le presente.

Un Príncipe deberá cuidar a sus soldados, compartir con ellos el triunfo del territorio conquistado, otorgando a los soldados los bienes que el Príncipe obtenga por su victoria, ya que si no repartes los beneficios sobre aquellas personas que luchan por él, dejarán de hacerlo al no obtener nunca un beneficio por ello. Un buen Príncipe será aquel que sepa administrar tanto a sus soldados como al pueblo. Deberá mantenerse alejado de conquistas lejanas y tomar parte en aquellas batallas que dos príncipes tengan, ya que la imparcialidad se le puede volver en contra. Maquiavelo, también le da importancia a la suerte que tenga el príncipe en sus actos: debe ser virtuoso, inteligente y tener fortuna en su hacer. Virtud y Fortuna son una máxima para Maquiavelo en el Príncipe. La virtud para adaptarse a los cambios: debe ser generoso, pero también odioso; debe saber dar, pero también quitar. Debe cuidarse del poder, dejando a sus súbditos el castigo que deba acometer sobre los ciudadanos. 

Los hombre en general, juzgan más por los ojos que por las manos; pues el ver pertenece a todos, pero el tocar a pocos“.  Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.

“El Príncipe”, en definitiva, es una de las obras de más importancia en la historia política y de obligada lectura para todos aquellos que tenga la política bien como oficio bien como “hobby”.

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