Errejón, Iglesias y la democracia en Podemos

Tras el anuncio de ayer de Errejón y Carmena de liderar un proyecto para la Comunidad de Madrid, con Errejón como líder, mucho se está hablando sobre el posible colapso que la formación morada puede sufrir.

Y es que Podemos ha sufrido en estos 5 años un problema de base: su nacimiento como partido político. Podemos se presentó como un partido asambleario, de calle, de asociaciones, de grupos, de ideas multinivel con órganos en toda España con capacidad para decidir su propia línea. Esto es un grupo de interés puede funcionar, pero en un partido político no, nunca. Decía Carl Schmitt que la democracia liberal -del siglo XIX- y la democracia representativa nunca podrían ir de la mano por ser antagónicas; y lo mismo le ha pasado a Podemos con la democracia interna de los partidos. Los partidos políticos no son “democráticos”. Un partido debe basarse en el apoyo absoluto al líder, en las ideas programática del partido: debe tener una jerarquía. Esto no fue así en Podemos, donde la autoridad del líder, Iglesias, siempre fue discutida en foros internos e incluso con intentos de otros líderes de desbancarle por procedimientos no democráticos. La asamblea de hace dos años donde Iglesias le ganó a Errejón nada cambió, porque nada cambió en Podemos, aunque Pablo Iglesias ha querido corregir las múltiples ideas que forman Podemos y unirlas, le ha sido imposible.

Errejón siempre le contestó a Iglesias su autoridad desde la negativa de éste de abstenerse para que el Psoe gobernara con el apoyo de Ciudadanos en la investidura. Desde entonces, aparecieron dos corrientes diferenciadas en Podemos y todo acabó en una asamblea donde Pablo Iglesias ganó, pero donde perdió Podemos: se fracturó y desde entonces Podemos no ha sabido recuperarse. Pablo Iglesias optó por un equipo cerrado en torno a él, con Irene Montero y Echenique como guardaespaldas, se deshizo de todo el equipo que tenía con él hace 3 años. Iglesias entendió tarde cómo debía funcionar la línea interna en Podemos, pero aunque él así lo haya entendido, la organización nació a nivel nacional sigue entendiendo el partido como una democracia, y cuando Iglesias quiere que todos sigan su línea, salen las numerosas críticas en torno a su figura “autoritaria”. Difícil de encajar esto en el partido.

Por su parte Errejón, que no aceptó como Iglesias lo “purgó” a nivel nacional y le instó a luchar la Comunidad, ha decidido emprender su camino sin las siglas de Podemos. La línea errejonista -más amplia que la de hace dos años cuando perdió contra Iglesias- le instó a través de Carmena seguir su futuro político. Mucho me temo que Errejón no se quedará aquí, ya que tiene suficiente empaque político y sobre todo ambición para liderar un proyecto alternativo para la Izquierda española. Todo dependerá de él y de lo que haya aprendido estando en Podemos: los partidos políticos no son democráticos y sin la autoridad del líder el partido se ve inmerso en disputas que dañan mucho al partido. Claro que los partidos son pluralistas, que todos tienen una idea, pero si no funcionan como una empresa privada, jamás conseguirá grandes resultados.

Podemos ha entrando en colapso: su marca no genera confianza. Allí donde se presentan en Comunidades, ninguna adopta su marca y cada vez se alejan más de Iglesias en las elecciones, en los mítines, donde cada vez aparece menos arropando al líder. Si de la fractura de Podemos beneficiará al bloque de centro derecha, todavía está por ver, ya que se dijo que Vox perjudicaría al bloque de la derecha dividiendo el voto y facilitando el gobierno de izquierdas, pero de momento no está siendo así, si bien es cierto que el contexto no es el mismo.

La izquierda siempre ha tendido a fragmentarse y ahora no parece que las organizaciones nuevas puedan admitir un partido “sin representación de las bases”. Todos quieren participar y sobre todo, incidir en la política de su partido; pero olvidan que los partidos no son asambleas, o éstas acaban con el partido.

2 pensamientos en “Errejón, Iglesias y la democracia en Podemos”

  1. Iglesias y Teresa Rodriguez tambien han tenido sus mas y sus menos. Teresa queria hacer otro partido que no estuviera vinculado a Podemos. No le dio tiempo, ya que las elecciones de Andalucia estaban muy cerca.

    1. Claro. Cuando le das alas a los militantes, éstos no van a aceptar otra línea del partido que no sea “democrática”, y esto no funciona en los partidos.

Deja un comentario