John Locke: II Tratado del Gobierno Civil

John Locke (1632-1704), fue un filósofo y médico Inglés, padre del llamado “liberalismo clásico”. Locke, iusnaturalista, empirista y contractualista, puso las bases para la creación de un Estado (comunidad) que preservaría los tres derechos fundamentales de Locke: la vida, la libertad y la propiedad privada.

El Estado de naturaleza de Locke es un Estado de igualdad y libertad, donde los individuos son poseedores de unos derechos por el mero hecho de nacer, aunque estos derechos se irán desarrollando a lo largo de su madurez. El Estado de naturaleza es un estado de paz, de conservación y de respeto mutuo. Locke se ve influenciado en Richard Hooker ( uno de los padres del anglicanismo en Inglaterra), autor de varias obras sobre la tolerancia y las leyes en una sociedad eclesiástica. Estado de Locke es un Estado que nace de las voluntades individuales, del pacto que se dan entre todos, y lo hacen para vivir mejor, porque no hay hombre alguno que cree un Estado para ir a peor. Las decisiones dentro del Estado se dan por la mayoría de sus miembros, y todo aquel que no respete este mayoría, debe volver a la situación de naturaleza, donde allí podrá decidir sobre su mejor interés sin limitación alguna.

Para Locke, en el estado de naturaleza todo es de todos, pero aquel que trabaje su parcela, aquel que trabaje para alimentarse, tendrá el legítimo derecho de propiedad. Un árbol es de todos, pero aquel que se suba encima y recoja las manzanas, las tendrá de su propiedad y nadie las podrá reclamar. Pero Locke, que no da límites a la propiedad, sí pone límites a su uso, o mejor dicho, su no uso. Todo aquel que por dinero o herencia, no trabaje la propiedad, el Estado tendrá el derecho legítimo de propiedad, ya que el trabajo de la parcela conduce a una producción, y de la producción a generar riquezas. Si una parcela no produce por abandono, el Estado se hará cargo del terreno para producirlo, aunque su dueño lo reclame para él. La riqueza no debe utilizarse para acaparar todo el terreno posible si luego no es utilizado, ya que impide la competencia y por tanto la producción y más riqueza.

Una vez que la Comunidad se constituye, éstos se dan un Parlamento, que tendrá dentro de la Comunidad, del Estado, el poder Supremo (pero no absoluto), y todos, incluidos los que lo han constituido, deberán ser “súbditos” del Parlamento, pero que bajo ningún concepto podrá vulnerar los derechos fundamentales de los ciudadanos, o hacer leyes que les perjudiquen. Si el Parlamento decide ir en contra de la voluntad del pueblo, bien sea mediante leyes o cualquier otra acción, los ciudadanos en última instancia tendrán el poder Supremo de deshacer dicho Parlamento y darse uno nuevo. Vemos por tanto en Locke que da supremacía al Parlamento dentro del Estado constituido, pero que si éste vulnera o ataque a los ciudadanos, en última instancia es el poder Constituyente (los ciudadanos que se han creado la comunidad y por tanto el Parlamento) quien puede disolver el Parlamento, otorgándole por tanto el poder supremo a los ciudadanos que lo crearon de manera consensual.

Locke, antes que Montesquieu, habló de la separación de poderes, de subordinación entre ellas: Legislativo (Parlamento, poder Supremo), Ejecutivo (Rey), y Federativo del Estado (se encarga de la política exterior: poder de hacer la guerra y la paz). Mientras que Montesquieu nos hablaba de una separación de poderes débil, ya que la relación de poder entre los mismos es de “coordinación”, que el poder frene al poder, optando Montesquieu por un gobierno mixto, un gobierno de cuerpos intermedios (nobleza, clero) que limiten al Monarca, con Locke el Monarca no es que sea limitado, sino que pasa a ser súbdito del Parlamento, como todas las Instituciones del Estado. El poder legislativo es dentro del Estado el poder supremo y se encarga de la paz de los ciudadanos y de emplear la fuerza si fuera necesario. Pero el poder Legislativo está limitado a procurar el bien público de la sociedad: es un poder que no tiene más fin que el de la preservación.

En el Estado de naturaleza de Locke todos tienen el derecho natural de defenderse por todos los medios posibles de su vida, incluso llegando a matar para preservarse a sí mismo. Las leyes de naturaleza son la razón, que es una guía moral para hacer el bien, para respetarse entre todos. Es un posicionamiento Hobbesiando, si bien con Hobbes el Estado de naturaleza es un Estado de guerra, de competición y desconfianza, el de Locke es de paz. Pero en el Estado de Naturaleza hay injerencias, y como no hay en este Estado, ni Jueces, ni Leyes ni un poder policial que pueda llevar a cabo lo que las leyes y jueces ordenen, se establece un Estado que estos tres poderes nos preserven de las maldades que puedan haber en el estado de naturaleza. Locke es escéptico con el ser humano. Considera que el Estado de naturaleza es de paz, respeto mutuo y conservador, pero se hace necesario la instalación de poderes que nos preserven de aquellos que quieren dañarnos en ese Estado, llegando a decir Locke que hay “maldad” en el hombre.

Finalmente, Locke otorga a los ciudadanos el poder de “resistencia” ante la tiranía que el Ejecutivo (Rey) pueda establecer. Si el Rey agrede los derechos de manera colectiva (no individual), el pueblo se puede resistir ante la opresión que ejerza el Rey. Si el Rey ejerce maldad al pueblo, éste se pone en una situación de guerra, que es la situación que se pone aquel que en el estado de naturaleza quiera agredirte. Y como en el estado de naturaleza no hay juez ni leyes a quien acudir, puedes resistirte del ataque; sin embargo, si alguien te agrede en el estado que se han dado entre todos, con leyes, jueces y policías, si no corre tu vida, debes acudir a estos poderes para solventar el litigio. Locke le otorga al pueblo el poder de resistencia siempre y cuando lo haga de manera colectiva: vulnerando derechos y libertades colectivas.

Locke no es en medida alguna un revolucionario como Rousseau, si bien si asentó las bases de un Estado donde el Monarca ya no tenía el poder, donde la libertad y los derechos no los aseguraba el Rey, sino el Parlamento dado por todos. Locke y sus ideas han sido plasmadas en la Constitución Americana y fue el creador de los Derechos Fundamentales de Carolina en el S.XVII.

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