La culpa es de todos.

Pues ya tenemos la repetición electoral: día 10 de noviembre. Serán las cuartas elecciones en 4 años. Lo que debería ser un ciclo legislativo con unas elecciones generales, en España nos encaminamos a unas nuevas elecciones generales. Y la culpa de la repetición electoral es de todos, porque todos tienen su responsabilidad en la celebración de las nuevas elecciones. La broma de la incompetencia de nuestros líderes políticos son 150 millones de euros que es lo que cuesta la celebración de las elecciones generales, en total, 600 millones de euros nos van a costar las cuatro elecciones generales en cuatro años, pero luego el culpable de la crisis eres tú por no “apretarte el cinturón”.

Y digo que el culpable son todos, porque cada uno ha actuado priorizando el interés personal, el beneficio del partido o su ambición política, que no atendiendo al interés general, que es uno de los principios básico de las democracias. Francis Fukuyama dice que el retroceso en niveles de aceptación de las democracias como sistema de Estado en los últimos años, no viene tanto por la función de la democracia en sí, sino por su mal funcionamiento, y es aquí donde hay que buscar responsabilidades. Y España es un claro ejemplo: la gente quiere la democracia como sistema ya no político, sino social, donde la libertad, la propiedad y la vida es un derecho fundamental; sin embargo, la ciudadanía empieza a estar cansada de la inestabilidad política provocada por el egoísmo personal de nuestros líderes.

Y repartiendo culpas, el principal es el Presidente en funciones, Pedro Sánchez. El inmovilismo ha sido su principal manera de actuar, esperando abstenciones gratuitas o apoyos de última hora. Sólo ha conseguido un apoyo en todo el hemiciclo, el de Miguel Ángel Revilla, de Cantabria, que estaba loco por la música sea cual fuera el Presidente. Si Sánchez quería un gobierno apoyado por Podemos como “socio principal”, ¿por qué se esperó hasta última hora para realizar la oferta a Podemos? La respuesta nos la dio el Presidente el pasado jueves en televisión: “no podría dormir tranquilo en un gobierno con Podemos”. Ahora sabemos que la oferta de última hora era una farsa, y que lo único que pretendía Sánchez era poner el foco en el no de Pablo Iglesias a “un gobierno de Socialista”. Pedro Sánchez y su famosa frase sobre Podemos ha evidenciado su táctica política: repetición electoral esperando que las encuestas le afirmen un mayor poder en el hemiciclo. Pero cuidado, las encuestas las carga el diablo, o mejor dicho Tenazos, su director.

¿Y dónde queda Pablo Iglesias y Podemos? Si en un principio se le podía achacar no haber aceptado la oferta de Sánchez, tras las declaraciones de éste sobre Podemos, la culpabilidad de Iglesias baja, aunque no obstante sigue teniendo su parte. Su hubiera apoyado la investidura, ahora habría gobierno apoyado desde fuera con su cooperación. Iglesias debe saber que entre ambos partidos tampoco se alcanzaba la mayoría absoluta y que estos gobiernos de coalición de ganadores mínimo no suelen ser estables, estando además la sentencia del “proces” y la agitación política en Cataluña en continuo ascenso. Pedro Sánchez sin saberlo y gracias a esas declaraciones sobre Podemos, le ha quitado responsabilidad a Pablo Iglesias en la repetición electoral. La tiene, pero un poquito menos. Y es que la izquierda en este país es para analizar en profundidad.

Pero si la izquierda ha vuelta a evidenciar sus diferencias insalvables, por el centro derecha la ineptitud y el egoísmo de Albert Rivera ha quedado en evidencia. Ciudadanos nació como oposición al nacionalismo catalán. Partido moderado, progresista y de tendencia socialdemócrata, ha visto cambiado sus estatutos, ideología y posición para ser el partido de referencia del centro derecha con Rivera, el artífice de estos cambios, como líder de este espacio político. Sin embargo Rivera, que sigue luchando contra el poder nacionalista en el Estado, sus ventajas fiscales, sus beneficios económicos y la igualdad de todos los españoles, desechó la oportunidad de aplicar aquello que promulga. Rivera y Sánchez sí sumaban mayoría absoluta, y es aquí donde Rivera podía exigir ser Vicepresidente con Ministerios de importancia, apartando al nacionalismo Vasco y Catalán de poder tocar poder y beneficios económicos por primera vez en la democracia Española. Eligió ser el líder de la derecha, de la oposición, esperando que la legislatura echara andar con aquello que él llamó la “banda de Sánchez” y ” la habitación del pánico” en el Congreso para ser el líder de la oposición, con un tono duro y esperando que el gobierno cayera para sacar tajada. Se equivocó: ni había banda, ni habitación del pánico ni legislatura. Ahora, viendo que las encuestas le auguran un futuro poco prometedor en política, y una bajada de diputados importante de su grupo parlamentario, intentó abstenerse forzando a Sánchez a aceptar una oferta que no tenía ningún recorrido político, consiguiendo quedar como un líder sin credibilidad que pagará el 10 de noviembre en las urnas.

Casado es el que quizás menos culpa pueda tener, esperando además como Rivera se va cayendo como fruta madura. No participó de la propuesta de Rivera y su imagen queda intacta entre el centro derecha. Cogerá muchos votos el 10 de noviembre por la ineptitud y falta de credibilidad que Rivera ha mostrado.

El 10 de noviembre volvemos a votar…¿y si nada cambia, qué? Se hablara del sistema multipartidista como principal problema, que el sistema de doble vuelta es lo ideal, o que el bipartidismo no era tan malo, cuando el problema son los líderes políticos que no han entendido la nueva situación y marco político en España. El multipartidismo actual o el sistema electoral no es el culpable, sino los líderes políticos. La gente vota bien, son los políticos los que no aceptan que hoy en España cada uno debe ceder para el beneficio común, y hasta que eso no ocurra estaremos en un continuo bucle.

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