La defensa de la democracia

Ya tenemos los resultados electorales del 10 N, y a modo de resumen, diré: Castilla hizo a España y España la deshizo. Esta famosa frase de Ortega y Gasset en su obra “La España invertebrada” cada vez es más real.

El Congreso de los Diputados español es una amargaba de partidos nacionalistas, independentistas, antisistemas y proetarras. No hay ningún Parlamento en el Mundo que desde su democracia se encamine a su propia destrucción como Estado: es inaudito. La Ley para la Reforma Política del año 1977, la Constitución de 1978 y la Ley Orgánica del Régimen Electoral General de 1985 (LOREG), se hizo progresivamente para contentar a nacionalistas, legitimar la democracia (Legalizando partidos como el Partido Comunista de España) y el proceso de Transición. Este hecho hizo que ya en las elecciones democráticas del año 1977, los partidos de ámbito nacional entraran en el Gobierno y desde el inicio democrático, tuvieran no sólo fuerza en su Comunidad, sino que además han ido apuntalando y decidiendo cuál era el Gobierno central. Así pues, el sistema premia a los independentistas por encima de partidos de ámbito nacional. El ejemplo lo tenemos con ERC, que ha conseguido 870.000 votos y obtiene 13 escaños. Ciudadanos y su batacazo electoral, 1.6 millones de votos y 10 escaños. Con la mitad de los votos que tiene Ciudadanos, ERC consigue tres escaños más. Si miramos los resultado en Cataluña el resultado es todavía más esclarecedor. Los partidos Independentistas han conseguido 1.6 millones de votos, y los partidos no independentistas, 2.4 millones de votos. Una diferencia de 800.000 votos. Sin embargo los partidos independistas consiguen 23 escaños y los no independentistas 25. Así funciona la Ley Electoral y su sistema creado desde 1977. Repito, no hay ninguna democracia en el mundo en el que sus propias leyes y sistemas electorales le encaminen a su debilidad como Estado y Nación. Se ha sido tan condescendientes siempre con los nacionalismos que una vez que tienes el caballo dentro de Troya, sólo hay que esperar que éste acabe con tu propio Estado.

Si los partidos que se dicen Constitucionalistas no pactan entre ellos y hacen un cordón sanitario para evitar que la propia democracia no destruye al Estado, España va a tener serio problemas para tener una estabilidad y una cohesión social en el futuro. Los partidos nacionalistas se crecen con la democracia española que tanto detestan y la están utilizando para sus intereses secesionistas. Ahora es la hora de tener sentido de Estado, ese que dicen todos los partidos de ámbito nacional tener pero que nunca la aplican. Y para empezar a hacerlo, el Partido Popular debe ofrecer su abstención por el bien el país, del Estado y la nación. No hacerlo es una irresponsabilidad de tal calibre que es darle alas a la gobernabilidad del Psoe con aquellos partidos que quieren separarse del territorio, recibir dinero a cambio de apoyos, seguir siendo ricos uno en beneficio del resto de España. Toca aplicar aquello que se dicen, Constitucionalistas y españoles.

Está en juego la democracia española. El PP debe abstenerse y el Psoe alejarse de los partidos nacionalistas-separatistas. Todo lo que no sea pactos entre partidos de ámbito nacional es seguir degradando la democracia española.

No hagan real la frase de Ortega y Gasset. No le demos más alas a los nacionalistas o los nacionalistas van a acabar con el Estado. El problema de España es su democracia pluralista, tanto que, ha permitido que los nacionalistas dicten el futuro del país a cambio de enriquecerse en favor del resto de los españoles. Seguir pactando con ellos es además fomentar que sigan existiendo y sobre todo creándose partidos de ámbito nacionalista como ha ocurrido con “Teruel Existe”, que con sólo 20.000 votos tienen un escaño y van a condicionar su apoyo a cambio de dinero del resto de los españoles. Los nacionalistas o partidos territoriales generan desigualdad entre los Españoles.

Toca hacer un cordón sanitario a los partidos nacionalistas y separatistas… No se trata de ilegalizarles, ellos mismos se excluyen queriéndose separar del territorio. Mientras su posición sea la de separarse y no mirar por el bien general, debemos aislarles de nuestro modelo de Estado. Si ellos nos nos quieren nosotros tampoco debemos contar con ellos para formar gobiernos y que utilicen nuestro sistema para erosionarlo. Nos jugamos el futuro de nuestra democracia.

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