Por qué Fracasan los Países

Daron Acemoglu y James Robinson, dos profesores de Economía con diversos reconocimientos internacionales sobre Economía, escribieron esta obra durante años, finalizando su investigación y sacando el libro en el año 2012. El libro es un ejercicio de política comparada de la evolución de los Estados con respecto a Estados del mismo Continente, o bien los mismos Estado con diferentes sistemas políticos y económicos y su evolución durante décadas, e incluso siglos.

El libro nos muestra el escepticismo sobre por qué fracasan los países asociados a su ubicación territorial, geográfica e ignorancia de los políticos: los Estados no fracasan por ninguna de las teorías que han sido identificadas a lo largo de los años por diferentes economistas. La teoría de Acemoglu y Robinson viene dada por el poder político. Los Estados fracasan porque los diferentes actores políticos con poder de decisión en el Estado, aplican medidas “extractivas”, esto es: utilizan un sistema económico el cual se aprovechan para beneficiarse a sí mismo, creando un sistema oligárquico, no pluralista ni inclusivo, entrando en un círculo “vicioso” del que es difícil escapar. Como el Estado es el único beneficiario, aquellos que lo controlan, el poder es deseado por buena parte de las mafias, militares y actores civiles con poder, generando así conflictos bélicos, revoluciones y golpes de Estado para acceder a poder y una vez conseguido, seguir utilizando las mismas herramientas.

Siempre se inicia con un proceso el cual cada Estado actúa de diferente manera: la llamada “coyuntura crítica”. Esta coyuntura crítica separa a los dos clases de Estados: los Estados que utilizan esta coyuntura crítica para la “destrucción creativa”; y los Estados que niegan la destrucción creativa y siguen con medidas extractivas. La “destrucción creativa” rompe con el pasado, generando un desarrollo y una evolución en el Estado, teniendo que implantar Instituciones Políticas y Económicas inclusivas para fomentar el desarrollo y la innovación en el Estado. A través de estas políticas, el Estado se beneficia de la producción y la inclusión en la ciudadanía: cualquiera puede acceder a esta producción. Sin embargo, aquellos Estado que niegan la destrucción creativa, el desarrollo y la innovación dentro del Estado, y se sirven únicamente de Instituciones extractivas, nunca consiguen un avance económicos, siendo los beneficiados del trabajo que producen unos pocos, sin posibilidad de innovación, desarrollo y mejor producción de trabajo y riquezas.

Acemoglu y Robinson ponen varios ejemplos de estados con políticas extractivas, inclusivas y cómo los Estados actuaron de diferente manera antes la “coyuntura crítica”. Una de las coyunturas críticas es cómo reaccionaron los países de Europa ante la peste negra del siglo XV. España es mencionado mucho en su libro (el libro empieza con la historia de España en las colonización de América Central y Sur) para explicar las políticas extractivas que aplicaron a los nativos en el Sur, e Inglaterra es mencionado para explicar sus políticas inclusiva en el norte. Pero una vez avanza el libro, son múltiples los ejemplos de cómo Estado en una misma posición territorial, geográfica, natural, etc, son ricos debidos a las políticas e instituciones inclusivas, apostando por la destrucción creativa, y cómo aquellos Estados que no han creído en la destrucción creativa, siguen con las políticas extractivas, son Estados débiles, sin desarrollo y con un crecimiento económico negativa y acciones bélicas continuas.

Crítica al libro

Si bien estoy de acuerdo con el planteamiento de cómo deben los Estados aplicar las medidas económicas inclusivas (liberales) para su mejor desarrollo y evolución, no así en cómo ven las diferencias entre España e Inglaterra y su manera de proceder en América, que es el inicio para explicar la teoría de las políticas extractivas fracasan y por qué las inclusivas son las acertadas. Si bien es cierto que España en sus inicios en América, instaló unas políticas extractivas, beneficiarse del trabajo de los nativos para entregarle la riqueza a la Corona Española, también es cierto que España a lo largo de los años fue implantando parte de su riqueza para mejorar la situación de los países: creación de universidades, hospitales, bibliotecas, etc, siendo éstas las primeras en todo el continente americano, y creando leyes de comercio propio (eso sí, tardaron hasta el siglo XVIII) para que se pudieran manejar por su cuenta económicamente sin la aprobación de la Corona Española. Inglaterra nunca ofreció a los nativos esta posibilidad, llegando a desalojar y apartar a los nativos del norte a tierras reducidas y siendo aniquilados por el ejército Inglés. Sólo cuando América empezaba a tener segundas y terceras generaciones, la economía inglesa se abrió, y cuando los nacidos en América querían dependencia económica y política en América, la Corona Inglesa se los negó y a partir de ahí la ya conocida Revolución Americana, su Constitución y su Independencia de Inglaterra.

El libro intenta explicar la supremacía de Inglaterra y su sistema democrático liberal económico para ver cómo los Estados bajo su dominio han crecido y han sido democráticos, pero hay múltiples ejemplos que niegan esta teoría: el inicio de América, las Indias o en Australia. Inglaterra fue un Estado que todas las riquezas de los Estados colonizados eran extraídos para la Corona Inglesa, no fomentando el desarrollo económico en prácticamente ningún Estado bajo su sumisión.

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